sábado 26 de diciembre de 2009

De dragones y otros fuegos inesperados

Levin, Darío. Cuentos de princesas, caballeros y dragones. Buenos Aires: Longseller, 2009.
Ilustraciones de Rodrigo Folgueira.

Darío Levin acaba de publicar su primer libro. Incluye ocho cuentos para chicos de entre 6 y 9 años.

En su blog, el autor nos adelanta:
"Los personajes más conocidos de los cuentos de hadas son los protagonistas de estas fabulosas historias, que no siempre fueron iguales. No siempre la princesa es rescatada; no siempre el caballero es valiente; y no siempre el dragón es el malo de la historia.".

Tendremos que leerlo para enterarnos de cómo las cosas pueden no ser como uno espera.
Princesas prisioneras, caballeros cobardes –que no salvan a princesas– y dragones bondadosos: todo dado vuelta como una media.

Se puede visitar el blog de Darío y leer algunos de sus cuentos.

martes 22 de diciembre de 2009

¡Felices fiestas para todos!

julianastarjeta

La postal la hizo Emiliano Quintana.


lunes 21 de diciembre de 2009

¿Enero en Buenos Aires? ¡Curso de acuarela de Sabina Álvarez Schürmann!


Para ilustradores que quieran disfrutar el verano en Buenos Aires, Sabina Álvarez Schürmann ofrece este curso de acuarela. Se llama El universo líquido, y se realizará en el Sótano Blanco durante el mes de enero. Más información en su blog.


Navidad, Reyes y vacaciones también para los niños adultos

El cuento de Navidad de Auggie Wren - Paul AusterAuster, Paul. El cuento de Navidad de Auggie Wren. Buenos Aires: Sudamericana, 2003.

¿De qué están hechos los cuentos de Navidad? De sueños, de deseos que se hacen realidad, de hadas para adultos, de sensiblería y sentimentalismo hipócrita, dice el narrador. De esperanzas, de ilusiones, de emoción.

Como en muchos otros libros, este comienza con un encargo, el de escribir algo para Navidad. Y por eso este
cuento son dos cuentos: el del marco y el del relato navideño.
El narrador lucha contra la idea de escribir algo sobre un tema que le desagrada. La melosidad de las fiestas lo hace querer escribir un cuento insensible. Y Auggie Wren sale en su ayuda.

El resultado: una historia de robos, mentiras y venganza a lo Paul Auster.

Y finalmente la duda: ¿no es este relato, también, de sueños,
deseos y sensiblería?


Y para los adultos que todavía llevan a un niño dentro y que valoran los buenos libros de grandes autores e ilustradores, van algunos más:

El circo criollo - Lucas Nine. Cuentos de la periferia - Shaun Tan. El contador de cuentos - Saki1. Nine, Lucas. El circo criollo. Buenos Aires: Del Eclipse. 2009.
2. Tan, Shaun. Cuentos de la periferia. Madrid: Bárbara Fiore Editora. 2008.
3. Saki. El contador de cuentos. Venezuela: Ediciones Ekaré. 2008.

domingo 20 de diciembre de 2009

Navidad, Reyes y vacaciones al ritmo de la milonga


Pérez Sabbi, Mercedes. Mayonesa y bandoneón. Córdoba: Comunicarte, 2009. $28,00
El compositor de tangos Higinio Curucheta regresa a la pensión hecho un fantasma. Vuelve acompañado por un grupo de espectros muy particulares. Vuelve no sabe bien para qué, hasta que la ve a María con sus ojos hermosos y poco a poco empieza a recordar las cosas del amor y las cosas de la música. Se acuerda del tango que dejó inconcluso, un tango que iba diciendo: “aquí estoy, enroscado a tu sonrisa de jazmín, sin retorno, buscando ser feliz.”. Y con su inspiración de fantasma a flor de piel, le dicta secretamente a María el final de la canción de amor.

Ferrer, Horacio y Delius. Chiquilín de Bachín. Buenos Aires: Del Eclipse (colección 2x4 Tango para Pibes), 2007.
$29,50
Tratando de seguir el rastro de un diminuto personaje trágico, nació este valsecito con sabor a fábula porteña a fines de la década del ´60 en una vieja parrilla vecina al mercado del centro.


Wapner, David. El otro Gardel. Buenos Aires: Libros del Quirquincho, 1989.
El nieto del otro Gardel –uno que es idéntico al Gardel que todos conocemos– relata la mala suerte que tuvo su abuelo cuando la moneda voló por el aire y luego cayó. Porque la moneda cayó del lado equivocado y él, Carlitos Gardel 2, calló su canto y se convirtió en José, uno más del montón.

Taller de ilustración infantil de Horacio Gatto

El mensaje de Horacio Gatto es simple: si querés ser ilustrador, podés. Y él, con maestría y dedicación, va a ayudar a que el deseo se concrete.
Acá va el detalle de lo que uno puede aprender en su taller, aunque me animo a asegurar que hay muchísimas otras cosas más.

Para contactarte con Horacio, aquí su mail: hdgatto@yahoo.com.ar

sábado 19 de diciembre de 2009

Navidad, Reyes, vacaciones - ¡a leer y mirar!



El baño de Élmer, de David McKee.
Ilustraciones del autor.
Fondo de Cultura Económica, $42.
Para sumergir en la pileta y jugar todo el verano.
Bebés lectores.


Todo en tren, de Adela Basch.
Ilustraciones de Eleonora Arroyo.
Abran Cancha, $23.
Pictogramas para los que están aprendiendo a leer.
Desde 4 años.



El lápiz mágico de Bruno, de Margarita Mainé.
Ilustraciones de Hector Borlasca.
Edebé, $18.
¿Ansiedades de volver al aula? ¿Ganas de empezar a escribir? Un impulso en forma de libro.
Desde 5 años.

viernes 18 de diciembre de 2009

Navidad, Reyes, vacaciones - ¡a leer!

Hoy, un mezcladito de miedo y suspenso para todas las edades...




Miedo, de Graciela Cabal.
Ilustrado por Nora Hilb.
Sudamericana, $28.
El protagonista deja de tener miedo, ¡para pasar a tener perro!
A partir de 4 años.



La decisión de Teodoro, de Irene Singer.
Ilustraciones de la autora.
Calibroscopio, $45.
Esta es la historia de Teodoro, que tiene algunos problemitas para dormir solo.
Desde 6 años.


La tercera puerta, de Norma Huidobro.
Grupo Editorial Norma, $26.
No lo leí aún, pero sospecho que Huidobro no nos defraudará.
Pertenece a la colección Zona Libre, ideal para adolescentes interesados por el misterio.

jueves 17 de diciembre de 2009

Navidad, Reyes, vacaciones - ¡a leer!

¡De terror! A partir de 8 años.



Tratado universal de monstruos, de Lucía Larangione.
Ilustrado por Sandra Lavandeira.

Alfaguara, $24,90.
Un inventario de monstruos de todas partes del mundo, como Ludverc, Melusina o Nesu. Cada relato los muestra en acción y luego hay una descripción del origen de su monstruosidad y otras características.
A partir de 12 años.

 

Historias entre tumbas Tomo I Moritz y su abuelo arcano, de Luciano Saracino.
Ilustrado por Gustavo Mazali.

Riderchail, $28.
Serie para temer, 4 tomos que tienen como protagonista a Moritz, un niño que se va a vivir con su abuelo al cementerio. ¡Sí, al cementerio! Resulta que el abuelo Arcano es cuidador y le gusta contar relatos de miedo... hasta que se vuelven realidad. Debo admitir que no leí estos pero definitivamente se llevan (al menos) la atención.
A partir de 8 años.


El almohadón de pluma, de Horacio Quiroga.
Ilustrado por Rodrigo Folgueira.

Losada, $39.
Este clásico escalofriante, en una edición de ilustraciones atrapantes (recomiendo dar una mirada al blog del ilustrador).



Vale aclarar que los precios fueron consultados en el día de la fecha en las librerías virtuales Temátika y Cúspide Libros y corresponden a pesos argentinos.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Noche de libros en Buenos Aires

Por el blog Mi Libroteka me enteré de las actividades para la Noche de las Librerías 2010, y acá van dos destacaditos para ir con chicos:


Sábado 19 de diciembre

19.30 hs.
Librería Edipo (Av. Corrientes 1686 / exterior)
Taller de encuadernación.

Para chicos a partir de 6 años.
Por Eloísa Cartonera.

20.30 hs.
Librería Cúspide (Av. Corrientes 1316)
Taller de historieta para niños.

Para chicos a partir de 6 años.
Por Banda Dibujada.





¡Nos vemos!

domingo 13 de diciembre de 2009

Si miro de un lado o si miro del otro

Valdivia, Paloma. Los de arriba y los de abajo. Pontevedra: Kalandraka, 2009.

Los de arriba y los de abajo es un libro álbum de Paloma Valdivia, autora integral chilena radicada en Barcelona.

En la contratapa, el libro anuncia: “En el mundo existen dos tipos de habitantes: los de arriba y los de abajo. Los de arriba viven igual que los de abajo. Y los de abajo viven igual que los de arriba, pero al revés.”.
Y si uno piensa en esa línea fronteriza, localiza a los dos tipos de habitantes en espacios, aunque simétricos, contrapuestos.
Doblar el papel es unirlos; desdoblarlo es quebrar la comunión y exhibirla como ficticia.

Ya lo sabemos –nos desengañamos de la ilusión de superficie hace bastante–: este lado del espejo no es igual que aquel. Los de arriba son iguales que los de abajo, pero distintos. Ser igual y también distinto parece ser el dilema central cuando se da el encuentro: códigos, registros, pautas, lógicas y parámetros puestos en juego.

Lo interesante de este vaivén, que es justamente lo que logra resaltar Paloma Valdivia, reside en el intercambio y su complejidad. Unos viven al derecho y otros, al revés. Pero el punto de vista –la lectura– determina cuál es cuál, dónde está el frente y dónde el reverso.
Sin embargo, se mire por donde se mire, los otros siempre van a estar patas para arriba.

Hay un trailer precioso que se puede ver

acá.

martes 8 de diciembre de 2009

Un patito feo memorable

Vimos pasar tantos Patitos feos... tantos, tantos. Y, a decir verdad, pocos quedan. Hay clásicos que leemos, escuchamos y vemos tanto que dejan de tener identidad propia de la edición, del autor e ilustrador para pasar a ser "clásicos". Si hoy por hoy buscamos "Patito feo" en el sitio web de Cúspide, vamos a encontrar un montón de versiones impersonales y antiguas del Patito feo.


Por eso me parece muy acertada la propuesta de Pictus: la colección mini-álbums. Formato pequeño (12 x 12 cm.), ilustradores haciendo un trabajo genial, autores reversionando y un precio de venta al público muy económico. Los títulos disponibles son: Barba Azul, Blancanieves, Caperucita Roja, Cenicienta,  El gato con botas, El maestro samurai, El molinero y su burro nuevo, El soldadito de plomo, El traje nuevo del emperador, El zapatero y los duendes, Epaminondas y su madrina, La bella durmiente (con ilustraciones de Eugenia Nobati), Los músicos de Bremen y Pepino y el misterioso ratón Pérez. Suficientes títulos para regalar a cada uno de los chicos de la familia...


Les presento entonces El patito feo, adaptación de Liliana Cinetto con ilustraciones de Sabina Álvarez Schürmann. El texto no está llevado ni al presente ni trabajado con ironía. Tiene algunos recursos del diálogo: "Raro era el huevo que apareció en el nido de mamá pata. Rarísimo. Más raro que no sé qué. (...)", pero en suma se parece a lo que esperamos de un clásico.



Hay un trabajo bellísimo de ilustracioness, cada doble página es una obra de arte diferente. Imagino que con los originales podrían hacer una exposición de lujo. Va una pequeña muestra de mis favoritas:



El patito feo se fue a recorrer el mundo...



 Y cierta vez, vio en el lago unas aves bellísimas. ("Acá sí me quedó")



El campesino lo rescató, lo llevó a su casa y le dio de comer... (admito que la primera vez que la ví pensé que el sombrero era una cabeza de pato y estaba enroscado muy extrañamente sobre el hombre)


miércoles 2 de diciembre de 2009

Inventando destinos

Sukaczer, Verónica. El inventor de puertas. Buenos Aires: Sigmar, 2009.
Ilustraciones de Viviana Bilotti.
Mención especial, Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2009.

El inventor de puertas
Abrir una puerta es elegir un camino
. Es estar dispuestos a enfrentar y aceptar
las propias decisiones y a hacer nuestro propio recorrido, sin importar qué haya del otro lado.

Los personajes de este cuento son exiliados de distintos lugares del mundo. Pero son unos exiliados muy particulares: ellos se configuran a sí mismos. Eligen a dónde van, cómo se llaman a sí mismos. Eligen su lenguaje. Abren sus propias puertas.

Sin embargo, un día, algo se les impone: un apellido. Al azar. De una lista interminable.



¿Para qué querría apellidos un pueblo de exiliados? Los protagonistas de este cuento no lo saben. Incluso no saben qué es un apellido porque, siendo niños, jamás oyeron hablar de ello.


Por eso, en este relato, Ariel desnaturaliza página por página lo que todos damos por sentado, brindando una mirada fresca sobre un tema difícil: la individualidad. Porque, al fin y al cabo, un apellido es una marca personal que nos identifica unívocamente como personas. Permite diferenciarnos pero, a la vez, nos une con nuestra familia.

El inventor de puertas
Pero un apellido elegido de una lista es una puerta que viene elegida de antemano... ¿o no?

martes 1 de diciembre de 2009

Un amor que deja ladrillos rotos

Siemens, Sandra. La muralla. Buenos Aires: Ediciones SM, 2009.
Ilustraciones de Claudia Legnazzi.
Premio El Barco de Vapor 2009.

El libro de Sandra Siemens está invadido por los ecos del adentro, por las construcciones de los que ostentan el poder –ostentan, lucen y deslucen la palabra que significa y da forma cuando nombra–, está invadido por una muralla que no cesa de extenderse en ladrillos intransigentes.

Están ellos, los muchos reyes de adentro que tienen miedo, y están los otros. Los otros en bastardilla (¿los bastardos?).

Esos otros: los que practican creencias religiosas diferentes a la que practica la realeza (vaya a saber uno cuál será), los que tienen la piel no tan pálida como la de los reyes y los que piensan cualquier otra cosa que no sea la pensada por aquellos que elevan y elevan el muro divisorio.
Confieso que en un primer momento creí que estos otros eran similares a los de la serie estadounidense Lost, seres animados que se presentan en forma de acciones, que actúan en las sombras y no dejan de ser enemigos aún cuando se los conoce.

Pero no. En la historia de Siemens hay algo que consigue derribar los muros y reinaugurar el lugar común.
Sí: el amor.

Nueve reyes pasaron, dejando mentiras y miedos para la posteridad. Pero ni bien conoce a Veridiana, el llorón rey Froilán se enamora y, a partir de ese acercamiento la idea que desde hacía siglos se tenía en el palacio acerca de los habitantes del afuera se modifica. No era más que una ficción construida como una muralla, ladrillo por ladrillo a través de los años y los reyes. Ni rojos, ni gigantes, ni de uñas filosas, ni crueles, ni amarillos, ni incendiarios ni roedores de corazones. Los otros eran iguales, o distintos… pero eso ahora está bien porque hay un amor que no ciega.

Visualmente, La muralla es impecable.
Claudia Legnazzi aplica una creatividad asombrosa a cada trabajo que realiza. Melodramáticas, afelpadas y narradoras, sus ilustraciones poseen la sensatez de aquello que está en el lugar propicio y en el momento justo.

[Tengo una crítica. Y es la siguiente: en el inicio del libro hay un árbol genealógico que funciona como una guía de los familiares de Froilán que reinaron y aportaron elementos para definir a los otros. Miro ese árbol y no puedo dejar de preguntarme: ¿dónde quedaron las mujeres, esas otras? ¿Será que los reyes nacen de repollos o, peor aún, que son solo hijos de los masculinos? La única mujer que figura en el árbol –y está mal ubicada– es Miraviglia, aquella que es tía y cuyo rol en la historia es el de celestina.]

viernes 27 de noviembre de 2009

La revolución de los payasos y los pedos

Disla, Reynado. Los volcanes de Manflota. Santo Domingo: Alfaguara, 206. Ilustraciones de Kilia Llano.

Un volcán no es para nada silencioso, sino todo lo contrario. Grita, se impone, irrumpe descaradamente y con ímpetu. Su periodicidad no puede preverse: simplemente ocurre. Pero ¿quién puede negarle al volcán su inesperada explosión de gases? Empresa imposible desde el vamos. Y menos que menos si se trata de un volcán-payaso-gobernador...

Los volcanes de Manflota es la evocación de un tiempo pasado, de la infancia de la República Payasesca. Y tiene un comienzo prometedor: “Yo, la cotorra Erudita, aseguro que doscientos años atrás, el grandísimo payaso Poporón, gobernador de la isla de Manflota, se tiró un peote en el regio palacio”.
Sí, se largó un peote, un cuesco, un gas, un cuete, un pedito (no tan chiquito, como después se irá viendo).

En los tiempos monárquicos de la isla de Manflota, soltar un viento en público estaba prohibido. Por eso el gobernador se desentendió de la autoría y acusó a un pobre payaso que nada tenía que ver con el asunto hasta conducirlo a la horca.
A partir de la falsa incriminación, se inician las rebeliones de los débiles y sometidos payasos, las intrigas, los engaños, la furia del monarca, las persecuciones y, finalmente, la caída de este hasta el fondo de la tierra y de la trampa.

Engatusado por el trapecista Capitán Pepe (cuñado del payaso injustamente condenado a la hora), el gobernador Poporón llega a la Cueva de los Conejos Mágicos y queda encerrado en su laberíntico interior. Ahora el payaso déspota vive allí con sus soldados.
Y, cada tanto, desde las profundidades subterráneas ascienden gases descomunales, que no son otra cosa que los peotes que el ex gobernador sigue produciendo en su exilio tierra abajo.

Recurriendo a las reglas de composición de la leyenda, la cotorra narradora se atreve a contar lo que en el momento de los hechos no podía ser contado. En el cuento del reconocido dramaturgo dominicano Reynaldo Disla, del hecho al dicho dista un tiempo enorme, unos doscientos años. Una época recuperada y narrada con un lenguaje original y divertido, un lenguaje que combina la lógica payasesca y teatral.
Antes, en los tiempos monárquicos, el acto de tirarse un cuete en Manflota era motivo de censura y el incumplimiento de esa prohibición se condenaba con la muerte.
Ahora, en los modernos tiempos de la república, el pedo se naturalizó, literalmente se naturalizó: se transformó en la erupción de los volcanes.

jueves 26 de noviembre de 2009

Para mirar... y mirar... y volver a mirar...

Gallego, una historia de amor, una historia triste también. Un libro de Juan Farías, con ilustraciones de Xosé Cobas.
Un abuelo con mucha vida y pasado. Recuerdos de otras épocas en tiempo presente. ¿La vista? Bien, ¿la cabeza? estupenda, ¿el cuerpo? bastón mediante, pasea por la playa. Habla con los que ya no están, habla con Ella. Un
eterno enamorado.

Este libro me aquieta, me deja sin palabras. Describe, cuenta. Cuenta y describe. Con un glosario atrás, para todas esas expresiones no traducidas. Son episodios de vida, que se pueden leer por sí solos, abrir y leer como un I Ching. O mirar, sólo mirar. Les dejo algunos fragmentos:

(...) Tuvo que ser Ella quien diera el primer paso. Suele pasar. Si las mujeres no dieran el primer paso, el mundo andaría mal, o no andaría. Fue así: Ella, de éstas aún rapaza, aún sin bigote ni arruga alguna, aún fresca y bonita, aún ayudando a su madre en los quehaceres de la casa, había salido a buscar hierba fresca para los conejos, un feixe de hierba que traía a la cabeza como si nada. O Rapaciño subía monte, con el podón al hombro, a buscar leña. En la corredoira, cruzando el castañar, se vieron de frente, iban uno contra otro, a cruzarse. (...)


(...) Era cuatro y hasta cinco personas distintas (...)


(...) Las ruedas de los carros no se engrasaban para que el chirrido fuese agudo y así avisar que venían. (...)

Farías, Juan. Gallego, A la orilla del mar. México: Fondo de Cultura Económica, 2006. Ilustraciones de Xosé Cobas.

lunes 23 de noviembre de 2009

El barco de vapor zarpó

y ancló en el Abasto. Se queda en tierra hasta fin de mes.


Istvansch fue el curador de esta muestra que recorre muchos trabajos lanzados en la colección El Barco de Vapor de SM Argentina. Siempre es inspirador ver material original que luego formó parte de libros y de eso se trata esta muestra. Hay una selección de una ilustración por título, con los detalles de la técnica usada en cada caso. En las grandes mesas, los chicos pueden dibujar y ver los libros terminados. Algo objetable es la altura en la que están colocados los cuadros, un poco alta para los chicos.



También hay instalaciones de Istvan que presentan el trabajo de algunos ilustradores, destaca el proceso de trabajo, la búsqueda de materiales y las diferentes instancias. Me encanta la lógica del "antes y después" asique ver las modificaciones de tapa de Bicho colorado de Gustavo Aimar fue sumamente entretenido. Lo bueno es que tampoco se abusa de este sistema y cada instalación tiene su lógica.

Esta es Cuando San Pedro viajó en tren, ilustrado por Valeria Docampo y más abajo, La muralla por Claudia Legnazzi.

Y SM aprovechó para hacer material gráfico y generó este álbum de estampillas para elegir y pegar nuestros destacados. Así quedó el mío:
Tienen tiempo de visitarla hasta el 29 de noviembre, de martes a domingos de 13 a 20hs, en el Museo de los Niños del Abasto. Y una buena noticia: hay una promo del 10% de descuento en la compra de La muralla en Yenny. Otra muestra más de que las ilustraciones mueven mucho de la decisión de compra (al menos la mía). ¡Felicitaciones SM!

sábado 21 de noviembre de 2009

Bombones de menta y caramelos de chocolate

Cartlidge, Michelle. Ratoncete hace dulces. Buenos Aires: Hyspamérica, 1987.

En mi biblioteca encontré este librito de Michelle Cartlidge traducido al español por María Elena Walsh. Apenas lo abrí, recordé cuánto me gustaba. Me lo había regalado mi mamá, y con ella hicimos las dos recetas que hace el protagonista, un ratoncito simpático y entusiasta.

En una sola clase con la Ratona Repostera, Ratoncete aprende a hacer bombones de menta y caramelos de chocolate.
Muy simple: primero se lava las manos, después buscan los utensilios y los ingredientes que se necesitan y ¡a trabajar!

El protagonista pasa el azúcar por el tamiz, separa la yema de la clara, bate con el tenedor, mezcla, exprime limones, agrega esencias, amasa, corta, enmanteca asaderas y hornea.

Ratoncete ejecuta con fascinación cada una de las tareas culinarias que su maestra le indica. En pastelería, es necesario seguir al pie de la letra las instrucciones. Y así lo hace Ratoncete. Por eso, cuando su papá lo va a buscar, él exclama emocionado: “¡Preparé bombones para ti, para mamá, para mi hermanita y para todos mis amigos, y todavía sobran algunos para mí!”.
Además de buen cocinero, nuestro protagonista es muy generoso, lo cual se orienta a transmitir un mensaje con el que coincido: cocinar es compartir, es un gesto de agasajo, de convite, de cariño hacia el otro.